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¿PUEDO SENTIRME TRISTE Y FELIZ AL MISMO TIEMPO?



La felicidad es un concepto muy subjetivo. No obstante, de manera general, casi todos sabemos lo que es o intuimos su significado. Te ofrezco una manera de ver esta contradicción que a veces pasa.



Pero antes, ¿Qué han dicho de la felicidad algunas personas reseñables? Benjamin Franklin, estadista y científico, decía: «La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días». El escritor estadounidense Henry Van Dyke dijo algo muy interesante al afirmar: «La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos». No obstante, a veces es difícil ser feliz o darse cuenta de que lo eres. Tal y como lo dijo Voltaire, filósofo y escritor francés: «Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una». Por último, el filósofo y periodista Émile-Auguste Chartier, conocido como Alain, dijo «Lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices». Cuánta verdad recogida en tan pocas citas... y acerca de la felicidad se han dicho muchas más.


Es importante destacar una importante diferenciación entre alegría y felicidad. La felicidad es un estado profundo y duradero que tiene que ver con logros personales o propósitos en la vida, mientras que la alegría es una emoción momentánea y espontánea que influye en el bienestar personal.


A veces nos pasa que a pesar de tenerlo todo o de creer que lo tenemos todo nos sentimos infelices. Es necesario un espacio para una reflexión profunda donde uno pueda encontrar que es lo que resuena que no consigues sentirte feliz. ¿Estás en el camino vital que quieres vivir?


Te propongo una manera de ver la felicidad como un camino. El camino que tú eliges vivir (siempre podrás cambiarlo) y a pesar de que puede haber momentos difíciles, estás en el trayecto que eliges para pasear en esto que llamamos vida. Es como los que hacen un «iron man». Les gusta hacer esa prueba, pero eso no quita que tengan situaciones complicadas donde duden en continuar o no. Sin embargo, pueden sentirse dichosos por estar haciendo algo que les reconforta y quieran estar en esa prueba.


La tristeza es una de las seis emociones básicas del ser humano, según el psicólogo Paul Ekman, y se manifiesta con pesimismo, insatisfacción y tendencia al llanto. Como toda emoción, da cuenta de algo que sucede en nuestro interior y que es muy importante atender para comprender qué nos está pasando. La tristeza no es mala por sí misma, sólo es una «alarma» que suena avisando de un hecho que interpretamos como negativo. Una pelea con un familiar, la pérdida de un ser querido, una melodía o un aroma que nos conmueve y nos transporta a un momento pasado del tiempo… los «disparadores» de la tristeza pueden ser infinitos, al igual que la forma de manifestarlo. Algunas personas deciden expresarlo y permitirse estar tristes, incluso llorar. Otros ocultan cómo se sienten, encierran la tristeza en su interior, en una celda acorazada, y aparentan que todo va bien. No te engañes: de una forma u otra, la tristeza, acumulada, encontrará el camino para manifestarse.


Entonces, ¿Cómo debo afrontar la tristeza? ¿Es compatible con la felicidad?


Si, son compatibles. En el camino de tu felicidad puede haber momentos duros. Puedes estar viviendo la vida que quieres, pero eso no quita que tengas circunstancias difíciles que empañen tu felicidad.


La tristeza tiene que ser reconocida, darle su espacio propio y abrazarla. ¿Abrazarla? Sí. Es una forma de decir que tenemos que admitir su existencia. La tristeza nos ayuda a replegarnos (por eso se llama «depresión» a la tristeza más profunda, porque nos repliega, nos hunde, nos hace más pequeños) pero sirve para poder curarnos. Esto último nos lleva al duelo, un proceso natural de curación ante una pérdida. Intervienen más emociones que ayudan a despedirse de lo que ya no está. En este artículo hablo de cómo afrontar la pérdida de un ser querido.


Así pues, lo mejor que se puede hacer con la tristeza, la alegría, la sorpresa, la ira, el miedo y el asco es aceptar que existen y que precisan su espacio. Y todas ellas se pueden experimentar dentro de la felicidad, porque son reacciones adaptativas que ayudan y permiten reajustarse al medio, a la vida. Déjalas hablar, que te cuenten que está sucediendo dentro de ti. Aprende a saber cómo exteriorizarlas de una manera sana tanto para ti como para los demás. No niegues que están ahí ni finjas que no te afectan. Y ojo; tan malo puede ser una tristeza no expresada como una felicidad reprimida. Recuerda que, «lo mejor que podemos hacer en favor de quienes nos aman es seguir siendo felices». Quien te quiere se deleita en tu alegría y sufre con tu dolor, porque el ser humano es una criatura empática y eso nos ha permitido seguir adelante. Que el no expresar emociones o sentimientos por ahorrarle sufrimiento a los demás influya en tu vida. Cada uno debe gestionarse sus propios sentimientos.



Pero claro, este mundo no es perfecto y nosotros no lo somos tampoco. La gestión emocional es una de las tareas más complicadas a las que se enfrenta el ser humano y, ten por seguro, la tristeza puede surgir en cualquier momento (igual que la alegría, faltaría más). De modo que puedes estar viviendo una etapa feliz en tu vida, pero tener momentos de tristeza (como perder un empleo o acabar una relación). Sin embargo… Si tu felicidad es atacada de manera continua y sistemática por la tristeza. Si crees que no tienes las herramientas necesarias para hacer frente al dolor. Si consideras que la tristeza y el dolor son un ciclo sin fin del que no vas a salir nunca… es muy posible que necesites ayuda profesional.


Espero que esto te ayude a ver las cosas de otra forma y puedas vivir más plenamente todas tus emociones y también la felicidad sin culpabilidad.


¿Lioso el tema? Te ayudo si lo necesitas.


Con mucho cariño, un abrazo fuerte.

Rebeca Rogers

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